Opinión personal:
Aun sin haber vivido en aquellos tiempos, parece ser que la angustia y el resentimiento es algo que se traspasa por generaciones.
Es increíble que aún queden personas que adoren a un líder tan indigno como lo fue Pinochet, que aun después de muerto sigue en los corazones de la mayoría de nosotros, no por cariño, sino, como lo dije anteriormente, por angustia, resentimiento y sed de verdadera justicia. Si bien es cierto varios de los crímenes cometidos por el ex comandante en jefe han sido juzgados, aun no se hace verdadera justicia, pues ni la cárcel o la muerte del general podrán reponer las miles de perdidas humanas de gente inocente, ni aliviar el dolor de sus seres queridos.
Lo mínimo que estas familias merecen, es saber el paradero de los cuerpos de sus familiares, y estos a su vez, merecen al menos una digna sepultura, por ser los protagonistas de esta MASACRE, y por haber sido la brutal excusa para que nuestro país afín sea un país “democrático”


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